Después de tomar un remedio, algunas personas experimentan lo que se denomina agravamiento homeopático, un cuadro que podría tener lugar a nivel físico, y provocar que el paciente experimente síntomas que indican que su cuerpo está eliminando las toxinas (como dolor de cabeza, resfriado, gripe, supuraciones y diarrea), o bien a nivel emocional, provocando
cierta melancolía. El agravamiento se produce porque el remedio ejerce un efecto temporal, pero más intenso, sobre el organismo que la enfermedad natural, lo que indica que el remedio encaja con los síntomas del paciente y que su cuerpo responde al tratamiento. Los agrava- mientos son, normalmente, breves, y pueden resultar más intensos si la potencia recetada es elevada. Los homeópatas profesionales se encargan de determinar de qué forma controlar estos agravamientos, ya que resulta importante no crear una reacción abrumadora en el paciente, sino iniciar el proceso de curación de forma progresiva, con las menores molestias o reacciones posibles. Las potencias elevadas no son recomendables para uso doméstico.
El usuario que trabaja con remedios homeopáticos a nivel doméstico no debería emplear remedios superiores a 30C, ya que ésta es una potencia segura y no volátil, que puede tratar la mayoría de las dolencias más comunes. También se trata de la mejor potencia inicial si estás empezando a conocer los remedios homeopáticos, ya que actúa con rapidez y eficacia y produce efectos muy evidentes.
Si consideras apropiado recurrir a una potencia superior, consulta a un homeópata experimentado, quien podrá diagnosticar el remedio más conveniente y también sabrá controlar cualquier proceso de desintoxicación con mayor eficacia.

LAS LEYES DE CURACIÓN DE HERING

Los homeópatas han descubierto que, en el tratamiento de las enfermedades crónicas, el remedio apropiado tiende a mejorar los sínto- mas mentales y emocionales primero, mientras que los físicos pueden agravarse temporalmente. Este proceso de curación fue reconocido formalmente por primera vez por Constantine Hering (1800-1880), un homeópata alemán que emigró a Estados Unidos alrededor de 1830. Hering estableció una serie de principios de curación que actualmente se conocen como Leyes de Curación de Hering.

Los tres principios básicos son:
1 – La curación comienza en el interior del cuerpo (incluyendo los órganos vitales, pero también a nivel mental y emocional), y luego avanza hacia el exterior, a través de la superficie de la piel. Al final todos los síntomas desaparecen.

2 – Durante el proceso de curación los síntomas aparecen y desaparecen siempre en orden contrario al que siguieron al manifestarse originalmente.

3- La curación avanza desde las partes superiores del cuerpo hasta las inferiores.

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