Uno de los grandes descubrimientos de Hahnemann fue la «potenciación», un proceso que permite diluir las sustancias hasta reducir sus propiedades tóxicas y multiplicar sus cualidades curativas.
En el caso de las sustancias solubles, el remedio suele ser diluido en una proporción de una parte en 99 de agua o alcohol, y a continuación se procede a agitar la mezcla con fuerza. Algunos investigadores han sugerido que precisamente esta fase de mezclado es la que libera la energía de la sustancia en la solución. En el caso de las sustancias no solubles, la materia prima es molida finamente y luego diluida con lactosa en polvo. A continuación la solución vuelve a ser diluida una y otra vez, tres, seis, treinta, doscientas, mil o más veces, hasta que alcance la potencia final.
Las potencias centesimales hacen referencia a aquellos remedios que han sido diluidos en la proporción de una parte en 99. Por lo general se denominan 6C, 30C, etc., para indicar el número de diluciones. Cuando el remedio ha sido diluido en la proporción de una parte en 9, se lo denomina 6X y 30X. Un remedio 1M significa que una sustancia ha sido diluida, o potenciada, mil veces.
Cuanto mayor sea el número de diluciones, más fuerte resultará el remedio y mayor su campo de acción. La regla general de la
homeopatía es que una baja potencia actúa sobre el cuerpo físico. Las diluciones de 6X o 6C son más indicadas para problemas menores relacionados con síntomas físicos, y deben ser ingeridas varias veces al día para que actúen con más eficacia. Un remedio 6X suele ser ingerido entre tres y cinco veces al día, o hasta que los síntomas desaparezcan.
Un remedio 30C suele ser tomado una o dos veces al día o hasta que la sintomatología remita por completo.
Una potencia elevada, de 200C o superior, actúa sobre los aspectos mental, emocional y físico del individuo, y necesita poca o ninguna repetición. Estas potencias superiores no deberían ser utilizadas sin prescripción profesional.

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