En la actualidad existen cinco miasmas ampliamente aceptados que la homeopatía es capaz de tratar: el psórico, el tubercular, el sicótico. el cancerígeno y el sifilítico.

EL MIASMA PSÓRICO

Hahnemann creía que toda la humanidad padecía el miasma psórico. porque era un estado básico del hombre. El miasma psórico se manifiesta a través de un picor superficial en la superficie del cuerpo, que indica que la actividad celular no se está llevando a cabo correctamente. En su opinión, este miasma era responsable de la inactividad y el estancamiento del organismo, un cuadro que provocaba debilidad crónica y la incapacidad de experimentar ninguna recuperación. La imposibilidad de recuperarse afectaba tainto a la mente como al cuerpo.
El miasma psórico es la base de los demás y puede ser observado en todas las personas en algún momento del tratamiento. Sie manifiesta a nivel psicológico como el temor a progresar en la vida y la incapacidad de; asumir riesgos o mostrar decisión. A nivel fíísico sus síntomas aparecen cerca de la superfkcte de la piel y se manifiestan en forma de erupciones, psoriasis, infecciones cutáneas tale;s como furúnculos. A pesar de que se trata de una enfermedad crónica, no es destructiva!.

EL MIASMA TUBERCULAR

El Dr. Swan. alumno de Hahnemann,. identificó el miasma tubercular, que proctiuce un efecto destructivo sobre el cuerpo caausando debilidad en los pulmones, los huessos y los tejidos. Quienes lo padecen suelen i sentirse inquietos e insatisfechos en relaciórn con el lugar en el que viven y lo que está sucediendo en su vida, y continuamente anhelan un cambio. Con frecuencia cambian de trabajo, de relaciones y circunstancias, y rara vez se encuentran tranquilos y satisfechos. Esta actitud se refleja en su patología. Dado que las personas con este miasma son intensamente activas, queman energía con rapidez. Siempre sufren problemas respiratorios, pulmonares y óseos, como la devastadora tuberculosis.

EL MIASMA SICÓTICO

El tercer miasma recibe el nombre de sicótico, y se refiere a los bultos verrugosos que aparecen en la superficie de la piel, creando depósitos tóxicos que forman lunares, pecas, quistes y tumores. El miasma se caracteriza por la producción exagerada tanto de células y tejido como de mucosidad. Las personas afectadas por este miasma tienden a vivir cometiendo
excesos, como por ejemplo comer mucho aunque ya se sientan plenamente saciados.
Por lo general disponen de una tremenda cantidad de fuerza vital, que casi siempre apunta en dirección equivocada. Los síntomas de esta enfermedad incluyen excesivos catarros y tumores, además del desarrollo de tejido fibroso.
Quienes sufren el miasma sicótico pueden ser agresivos y manipuladores, actitudes que suelen manifestarse a través de un fuerte ego con cualidades de liderazgo, competitividad y pasión por el poder. En contraste con los dos primeros miasmas, las personas que presentan el miasma sicótico suelen ser físicamente fuertes. Sin embargo, con frecuencia sufren artritis y
reumatismo, a pesar de que en general responden bien al tratamiento homeopático y sus dolores desaparecen. Después del tratamiento también recuperan el equilibrio emocional.

EL MIASMA CANCERÍGENO

Los homeópatas creen que la tendencia de una persona a padecer cáncer es, en general, hereditaria. A pesar de que existen muchos factores externos y ambientales que influyen sobre el cáncer, la homeopatía considera que no lo desarrollas a menos que genéticamente estés predispuesto a ello. Cuando la respuesta inmune se debilita debido a factores medio-ambientales o a una desdicha crónica de larga data, el miasma toma el control y genera el caos en la producción celular.
La homeopatía se ocupa tanto del miasma como de la enfermedad, ya que ofrece un tratamiento fortalecedor de la inmunidad además de remedios que apuntan a tratar la causa subyacente del cáncer.

EL MIASMA SIFILÍTICO

Hahnemann consideraba que el uso del mercurio para tratar la sífilis acababa por erradicar la enfermedad. A pesar de que el trastorno se curaba externamente, en realidad penetraba aún más en las células y acababa por destruirlas. Este miasma también se traspasa de una generación a otra. El miasma sifilítico resulta destructivo porque afecta al núcleo de cada
célula. Las personas que presentan este mias-ma sufren insomnio y enfermedades degenerativas como cirrosis hepática, diabetes y colitis, y exhiben un comportamiento destructivo y adictivo. Es posible que se mantenga suprimido, pero que salga a la superficie durante la vida del individuo por razones de estrés.

LOS MIASMAS EN GENERAL

Todos los miasmas permanecen bajo la superficie durante nuestra vida y emergen como las raíces de la enfermedad. Cuando nos enfrentamos a una gran conmoción, a un desafío o a traumas de diversa índole, estos miasmas se revelan a través de diferentes estados de salud y en nuestra forma de responder ante las situaciones. La correcta interpretación de
estos miasmas es uno de los aspectos más complejos de la homeopatía y su tratamiento, y es completamente desaconsejable dejarlo en manos no profesionales. Si crees que un miasma podría estar impidiendo la correcta acción de tus remedios homeopáticos, consulta a un homeópata cualificado para que determine el tratamiento más adecuado para ti, que podría llevar mucho tiempo, por lo general mucho más de un año.

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